La muerte de un ser querido supone un momento en el que las prioridades cambian. Durante esos primeros días, además de afrontar el impacto emocional de la pérdida, también es habitual tener que realizar trámites, organizar todo lo relacionado con la despedida o acompañar a otros familiares.
Para atender todas estas necesidades, la legislación laboral reconoce un permiso retribuido por fallecimiento. Con carácter general, las personas trabajadoras que están sujetas al Estatuto de los Trabajadores disponen de dos días de permiso por el fallecimiento del cónyuge, pareja de hecho o de un familiar hasta segundo grado de consanguinidad o afinidad. Cuando sea necesario desplazarse con motivo del fallecimiento, el permiso se amplía en otros dos días.
Sin embargo, estos plazos representan un mínimo legal y pueden ser mejorados por los convenios colectivos. Además, el duelo es un proceso personal que habitualmente se prolonga mucho más allá de esos primeros días. Por ello, conocer cuántos días de permiso por fallecimiento corresponden, cómo solicitarlos y qué opciones existen después puede ayudar a afrontar este momento con algo más de tranquilidad.
Cuántos días de permiso corresponden por fallecimiento
El Estatuto de los Trabajadores establece, con carácter general, dos días de permiso retribuido por fallecimiento, durante los cuales la persona trabajadora mantiene su salario. Este derecho se aplica cuando fallece el cónyuge, la pareja de hecho o un familiar hasta segundo grado de consanguinidad o afinidad.
Si la persona trabajadora necesita desplazarse con motivo del fallecimiento, el permiso se amplía en dos días adicionales, hasta alcanzar un total de cuatro días.
No obstante, se trata de unos mínimos establecidos por la legislación. Como señala Patricia Brea Rodríguez, Técnico de Talento, “además, muchos convenios colectivos mejoran esta regulación, ampliando la duración del permiso o estableciendo condiciones más favorables”.
La normativa tampoco establece una distancia mínima para determinar cuándo existe desplazamiento. Por ello, es recomendable consultar el convenio colectivo aplicable, ya que puede concretar este aspecto y establecer condiciones más favorables.
¿Los días de permiso por fallecimiento son laborables o naturales?
Esta es una de las dudas más frecuentes. El Estatuto de los Trabajadores establece la duración del permiso, pero no especifica expresamente que se trate de días naturales.
La interpretación judicial ha vinculado estos permisos con los días en los que existe obligación de trabajar. No obstante, el convenio colectivo puede contener una regulación específica e incluso mejorar las condiciones establecidas con carácter general.
Por eso, ante un fallecimiento, resulta conveniente revisar tanto el convenio colectivo como las políticas internas de la empresa para conocer cómo se aplica el permiso en cada caso.
Qué familiares están incluidos en el permiso por fallecimiento
Además del cónyuge y la pareja de hecho, el permiso alcanza a los familiares hasta segundo grado de consanguinidad o afinidad.
Familiares de primer grado
Entre ellos se encuentran:
- Padres y madres.
- Hijos e hijas.
- Suegros y suegras.
- Yernos y nueras.
Familiares de segundo grado
Se incluyen, entre otros:
- Hermanos y hermanas.
- Abuelos y abuelas.
- Nietos y nietas.
- Cuñados y cuñadas.
En el caso de familiares de tercer grado o superiores, como tíos, sobrinos o primos, el Estatuto de los Trabajadores no establece con carácter general un permiso retribuido por fallecimiento. Sin embargo, determinados convenios colectivos pueden ampliar tanto los días disponibles como los grados de parentesco incluidos.
En cuanto al lugar de residencia, no existen diferencias entre comunidades autónomas para las personas trabajadoras del sector privado sujetas al Estatuto de los Trabajadores, ya que el mínimo viene determinado por la normativa estatal. Las diferencias pueden proceder, principalmente, del convenio colectivo o de acuerdos internos de empresa.
Cómo solicitar el permiso por fallecimiento
La legislación establece que la persona trabajadora debe avisar y justificar la ausencia. Al tratarse normalmente de una situación imprevista, lo recomendable es comunicar el fallecimiento a la empresa tan pronto como sea posible y consultar qué documentación es necesaria para acreditar la situación.
El procedimiento concreto puede depender del convenio colectivo, de las políticas internas de la empresa o del departamento de Recursos Humanos. Por ello, ante cualquier duda sobre la duración del permiso, el desplazamiento o la documentación necesaria, conviene consultar estas fuentes.
Qué ocurre cuando termina el permiso por fallecimiento
El permiso laboral permite atender las necesidades más inmediatas tras una pérdida, pero el duelo no termina cuando finalizan esos días. Cada persona necesita un tiempo diferente para adaptarse a la ausencia y recuperar progresivamente sus rutinas.
Como explica Patricia, “una vez finalizado el permiso por fallecimiento, la normativa no prevé un permiso adicional específico por duelo”. Sin embargo, pueden existir otras alternativas, como vacaciones, días de asuntos propios, medidas de flexibilidad laboral o mejoras recogidas en el convenio colectivo o en las políticas de la propia empresa.
Estas posibilidades dependerán de cada situación y no sustituyen automáticamente el permiso legal por fallecimiento, por lo que conviene consultar las condiciones aplicables en cada caso.
El duelo más allá de los días de permiso
La duración establecida legalmente permite responder a las necesidades más inmediatas asociadas al fallecimiento, pero el impacto de una pérdida suele extenderse mucho más allá.
En palabras de la técnico de Talento de Albia, “el modelo actual cubre las necesidades más inmediatas derivadas del fallecimiento de un familiar, pero muchas personas consideran que el tiempo previsto puede resultar insuficiente para afrontar el impacto emocional de la pérdida, especialmente cuando se trata de familiares cercanos”.
Por ello, además de conocer los derechos laborales disponibles, cada vez cobra mayor importancia que las organizaciones puedan ofrecer comprensión, escucha y cierta flexibilidad durante la reincorporación. En el entorno personal y laboral, acompañar también significa respetar los tiempos de cada persona y comprender que volver a la rutina no implica que el proceso de duelo haya terminado.